Director, guionista, operador de cámara y productor cinematográfico, el graciense Fructuós Gelabert fue, con Segundo de Chomón, el pionero más importante del cine en España, y el primero en rodar películas en Cataluña.
La biografía de Antonio Isasi-Isasmendi es el relato de una vida de cine vivida al máximo: desde una infancia difícil en la que se ganaba la vida vendiendo golosinas en las salas de la Barcelona de la posguerra hasta la proyección internacional de algunas de sus películas de los años sesenta.
Jordi Cadena es un realizador con una historia cinematográfica anómala. Joven triunfador en los primeros años ochenta, su trabajo quedó oculto entre el de dos generaciones de directores: los que le precedieron, la Escuela de Barcelona, y los que le siguieron, la generación de Guerín, Recha, Coixet y Gay, entre otros.
José María Nunes fue un cineasta diferente al denominador común de los realizadores de su tiempo. Sus películas también tenían esta pretensión: ser distintas.
Con más de cincuenta años de carrera cinematográfica, Paco Pérez-Dolz ha sido uno de los profesionales más valorados de la industria, primero como secretario de dirección, luego como ayudante de dirección y más tarde como productor de cine publicitario y filmes industriales.
El cine ha ocupado la mayor parte de la vida de Jaime Camino. Trece largometrajes a lo largo de cuarenta años constituyen un bagaje en el que se refleja una personalidad marcada por la fecha de nacimiento del cineasta, la del inicio de la guerra civil española.
En cinco décadas de profesión, Josep Maria Forn es una figura clave para entender algunas de las páginas esenciales de la historia del cine hecho en Cataluña.
El cine de Pere Portabella es singular. Sus películas se alejan de las corrientes centrales del cine y se sitúan en un territorio personal a veces inaccesible.